La decisión de iniciar el tratamiento antiepiléptico en la epilepsia infantil de reciente diagnóstico*. Segunda parte

Centro: Sección de Neuropediatría. Hospital Infantil Universitario Niño Jesús. Madrid.

Factores propios del paciente

Analizaremos aquí diversos factores como son la edad y sexo del niño, factores genéticos, datos ligados a la farmacogenómica, aspectos neuropsicológicos, patología comórbida psiquiátrica, condiciones médicas asociadas, otros fármacos administrados (interacciones), capacidad del niño para tragar pastillas o cápsulas, y el posible estigma por ser epiléptico y/o por tomar medicación antiepiléptica a diario.

Edad del niño

Se debe considerar que existe una distinta semiología de crisis según las distintas edades, que la maduración cerebral va a condicionar el patrón clínico, que cada edad muestra distintos síndromes epilépticos y distintas etiologías (por ejemplo, metabolopatías congénitas en los menores de 2 años), que existe una distinta farmacocinética de los FAE según las distintas edades (sobre todo entre neonatos y lactantes), y que hay distintos márgenes de dosis en mg/kg/día según las edades1,2.

Un estudio experimental demuestra que un péptido del complejo del complemento estimula la plasticidad neuronal

Los investigadores del Instituto de Neurociencias y Fisiología de la Sahlgrenska Academy en la Universidad de Gotenburg, liderados por la Dra. Pekna, han demostrado en animales de experimentación que la señalización del péptido C3a-receptor C3a estimula la plasticidad neuronal tras una isquemia.

Se estima que alrededor de un 50% de los supervivientes de un ictus van a permanecer con secuelas discapacitantes severas. Por este motivo, existe la necesidad de hallar un tratamiento que mejore la recuperación funcional de los pacientes a través de la facilitación de la plasticidad cerebral en la fase subaguda y crónica tras el ictus.

La lesión isquémica cerebral induce la puesta en marcha de un proceso de reparación endógeno que incluye la proliferación y diferenciación de células madre neurales, lo que conduce a una recuperación parcial de las neuronas perdidas, y el recableado de las conexiones neuronales restantes. Este último proceso incluye la aparición de brotes de nuevas proyecciones axonales y el establecimiento de nuevos contactos sinápticos con el resultado de un nuevo mapa funcional cortical.

La situación conyugal se relaciona con la mortalidad después de un ictus

Un estudio llevado a cabo por el Departamento de Medicina familiar y Comunitaria y el Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, publicado recientemente en JAHA, demuestra que las personas matrimonialmente estables, que nunca se han divorciado ni han enviudado, tienen mayores posibilidades de sobrevivir tras sufrir un ictus.

Está bien establecido que el acceso a unos servicios sanitarios de calidad, el control de factores de riesgo vascular y la instauración de tratamientos médicos y rehabilitadores influyen en la supervivencia y recuperación tras un ictus. Pero también diversos estudios han sugerido que el apoyo social, como la situación marital, pueden tener un impacto significativo en el pronóstico y tratamiento del ictus.

El presente estudio, el primero en Estados Unidos que investiga de forma prospectiva la relación entre la historia marital y la supervivencia tras un ictus, se llevó a cabo estudiando una muestra representativa de 2.351 sujetos de la cohorte Health and Retirement Study que habían sufrido un accidente cerebrovascular.