Se han cumplido recientemente 12 años desde la descripción de la encefalitis autoinmune por anticuerpos anti-NMDAR por parte del equipo liderado por el catalán Josep Dalmau en la Universidad de Pensilvania, y el campo de las encefalitis autoinmunes no puede estar más de moda. Cada año se descubren nuevos anticuerpos implicados, e incluso Netflix se ha hecho eco de un caso de la enfermedad en una de sus películas, Brain on fire. No sólo esto, el descubrimiento de estas entidades ha llevado a la descripción de diferentes síndromes que podían tener un origen autoinmune de manera aislada, entre ellos la psicosis, los trastornos del movimiento, los trastornos del sueño, o la epilepsia.

En concreto, la epilepsia autoinmune es un concepto con una importancia cada vez mayor. Como muestra, si buscamos “autoinmune epilepsy” en PubMed, actualmente aparecen 114 resultados, de los cuales 64 son de los últimos 3 años. Y la progresión es a más publicaciones sobre este tema cada año.

La presencia de crisis epilépticas en los cuadros “clásicos” de encefalitis autoinmunes, incluso la posibilidad de que algunos de estos llevaran a un status epilepticus, se describió ya desde las primeras publicaciones. Sin embargo, lo que se ha perfilado en los últimos años es qué epilepsias o status epilepticus pueden tener un origen autoinmune, sin estar en un contexto encefalítico (esto es, sin asociarse a síntomas característicos de las encefalitis límbicas, como los síndromes amnésicos, los trastornos del movimiento o las alteraciones del nivel de conciencia).

En un estudio de 2017 realizado en Mayo Clinic se observó que en 112 pacientes con epilepsias de etiología desconocida, un 34,8% tenían anticuerpos en sangre positivos, siendo lo más frecuentes: anti-GAD, anti-LGI1 y anti-NMDA. Los datos predictivos de causa autoinmune eran la presencia de síntomas autonómicos, las crisis de semiología faciobraquial, las alteraciones psiquiátricas y las lesiones en hipocampo en neuroimagen. Otras características que se han asociado igualmente a una etiología autoinmune en otros estudios son: alteraciones autonómicas (sudoración o piloerección ictal, hipertermia, bradicardia episódica prodrómica), crisis musicogénicas, semiologías perisilvianas, o alteraciones específicas en neuroimagen (como el agrandamiento de amígdala, o las hiperintensidades en claustro) o en EEG (como el extreme delta brush o las crisis subclínicas temporales). Se ha visto que en epilepsias de origen autoinmune, los tratamientos inmunomoduladores son más eficaces que los antiepilépticos en el control de las crisis.

En cuanto al status epilepticus, la importancia de la autoinmunidad no es menor. En los últimos años se ha visto que el status epilepticus de nuevo inicio (NORSE, por sus siglas en inglés), es decir, un status epilepticus en personas sin antecedentes de epilepsia, en el que no se encuentra una causa subyacente, se debe en un alto porcentaje de casos a una causa autoinmune. En un estudio reciente publicado en Neurology, de 130 casos de NORSE, 37% tenían una causa autoinmune identificable, y 52% eran criptogénicos. Estos últimos se considera que una gran proporción también son autoinmunes, aunque no se conoce aún el anticuerpo causal o no se ha podido detectar. Esto hace que en las últimas guías terapéuticas de status epilepticus, las inmunoterapia se ponga como opción de tratamiento cuando se trata de un NORSE y no ha respondido inicialmente a los fármacos convencionales.

El reto en los próximos años supondrá delimitar aún más a qué pacientes se les debe solicitar un estudio neuroinmunológico, ya que en esos casos sabremos que los fármacos antiepilépticos tienen una menor eficacia, y sería de mayor utilidad pautar inmunoterapias.

 

Bibliografía:

  • Dalmau JTüzün EWu HY et al. Paraneoplastic anti-N-methyl-D-aspartate receptor encephalitis associated with ovarian teratoma. Ann Neurol.2007 Jan;61(1):25-36.
  • Dubey et al. Neurological Autoantibody prevalence in Epilepsy of unknown etiology. JAMA Neurol. 2017 Apr 1;74:397-402.
  • Gaspard et al. New-onset refractory status epilepticus. Etiology, clinical features and outcome. Neurology. 2015; 85: 1604-1613.
Dr. Ángel Aledo Serrano
Neurólogo especializado en Epilepsia en el Hospital Ruber Internacional. Doctor en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid, realizó la especialidad de Neurología en el Hospital Clínico San Carlos.

Dedica su actividad clínica a la asistencia de pacientes con epilepsia, tanto pediátrica como de adultos, con interés en áreas como la monitorización vídeo-EEG, la genética y los ensayos clínicos en encefalopatías epilépticas, la neuroimagen multimodal y la cirugía de epilepsia refractaria.

Apasionado de la docencia, colabora como profesor postgrado en diversas universidades (Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Nacional de Educación a Distancia y la Universidad Camilo José Cela), y en la academia de estudios MIR. Impulsor del proyecto de docencia y divulgación en redes sociales #Epiteca.