Los colores tienen la capacidad de influir en nuestro estado de ánimo y despertar respuestas emocionales de aproximación o evitación cuando se combinan en una obra de arte. Sin embargo, existen aún muchos interrogantes en torno a cómo se procesan las experiencias estéticas en nuestro cerebro, de qué dependen las emociones positivas o negativas que generan, por qué en determinados trastornos neurológicos aumenta la producción artística (demencias frontotemporales) o sus posibles aplicaciones terapéuticas.

El término Neuroestética fue acuñado por el Profesor Semir Zeki para referirse una disciplina emergente dentro del campo de la neurociencia cognitiva que estudia las bases neuronales de las experiencias estéticas relacionadas principalmente con el arte.

Puesto que los encuentros estéticos son comunes en la vida cotidiana, la exploración de sus bases biológicas podría ayudarnos a comprender no sólo la relación que existe entre el arte y el cerebro, sino también algunos comportamientos humanos como los criterios estéticos que seguimos en la selección de nuestra pareja o amigos, nuestras preferencias de consumo…etc.

Nuestro cerebro utiliza casi todos sus recursos perceptivos, cognitivos y emocionales cuando contempla una obra de arte. En cuestión de décimas de segundo nos proporciona información sobre sus atributos (forma, color, movimiento o profundidad) y es capaz de generar diversas emociones. El placer de contemplar cosas “bellas” activa nuestro sistema de recompensa. Algunos trabajos de Zeki observaron que las pinturas “bellas” incrementaban la actividad de la corteza orbitofrontal involucrada en la emoción y la recompensa. Otros trabajos han objetivado una activación del giro fusiforme y áreas adyacentes cuando contemplamos rostros bellos, incluso aunque no estemos pensando activamente en la belleza de las mismas.

Sin embargo, queda mucho camino por recorrer para estandarizar la belleza y comprender los factores que condicionan nuestras experiencias estéticas.

En el caso de la pintura por ejemplo podrían influir:

  1. Aspectos propios de la obra como el color, la forma o la textura,
  2. El contexto en el que la percibimos: no es lo mismo contemplar una obra de arte en un museo que en una fotografía o a través del móvil. Seguramente valoraremos más cualquier obra si la vemos expuesta en un gran museo.
  3. Estado emocional que tengamos en ese momento.
  4. El conocimiento previo que tengamos sobre la dificultad de la técnica pictórica, la intención del artista, los significados potenciales que transmite o el contexto histórico en el que se ha realizado.

Aunque la Neuroestética se encuentra en “pañales”, los avances técnicos en neuroimagen funcional ofrecen a los neuroestetistas herramientas objetivas para diseñar estudios experimentales que sirvan para comprobar sus hipótesis respecto a la interacción arte y cerebro.

Por desgracia y a pesar de todo nuestro esfuerzo, la belleza no puede ser definida y por el momento tendremos que conformarnos con terminar dando algunas pinceladas de las preferencias que tiene el cerebro.

  • Tenemos afinidad por la simetría y una tendencia natural a conectar, agrupar y clasificar las cosas dentro de un grupo de referencia para poder identificarlas con facilidad.
  • El cerebro premia y siente agrado al reconocer fácilmente objetos. El contraste, una buena iluminación, la nitidez en las cosas que se ven y los bordes bien definidos gusta y resulta agradable al
  • Premiamos las formas simples y claras, el “menos es más” (minimalismo).
  • Al cerebro le gusta el orden y el ritmo para ubicarse y descubrir las cosas rá
  • La percepción de lo implícito suele ser siempre más atractivo que lo explícito.
  • Lo metafórico, la posibilidad de conectar objetos diferentes y el equilibrio.
  • En ocasiones, también nos gustan las versiones exageradas de cosas que implican placer. El percibir rasgos agradables y verlos de forma exagerada puede generar más estímulos e interpretarlo como bellos.
Dr. Adrián García Ron
Licenciado en Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Doctor en Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Experto en TDAH a lo largo de la vida por la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid.

Especialista en Pediatría y sus áreas Específicas. Neuropediatra en el Instituto del Niño y del adolescente del Hospital Clínico San Carlos. Director del Portal Colaborativo www.neuropedwikia.es y dueño del Blog de divulgación www.neuropediatriaytdah.com.

Miembro de la Sociedad Española de Neuropediatria (SENEP) y de a Sociedad Española de Epilepsia (SEEP). Colaborador Docente de UCM.