Avances en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas: oligonucleótidos antisentido

Un estudio del grupo de Miller del Departamento de Neurología de la Universidad Washington de St. Louis (Estados Unidos) publicado recientemente en Science Translational Medicine, muestra las esperanzadoras propiedades de los oligonucleótidos antisentido para tratar ciertas enfermedades neurodegenerativas.

Los oligonucleótidos antisentido son cadenas sintéticas de ácidos nucleicos de entre 8 y 50 nucleótidos de longitud, que se unen al ácido ribonucleico (RNA) siguiendo el apareamiento de bases descrito por Watson y Crick. De este modo, alteran la función del RNA con la consiguiente interferencia en la expresión genética.
Los oligonucleótidos antisentido pueden utilizarse para restaurar la expresión de una proteína, reducir la expresión de una proteína tóxica o para modificar proteínas mutantes para reducir su toxicidad.

Biomarcador sanguíneo para el diagnóstico diferencial de la enfermedad de Parkinson

El diagnóstico diferencial entre la enfermedad de Parkinson (EP) idiopática y los parkinsonismos atípicos como la atrofia multisistémica (AMS), la parálisis supranuclear progresiva (PSP) o la degeneración corticobasal (DCB) puede ser difícil, en especial, en los estadios iniciales de la enfermedad.

La cadena de neurofilamentos ligera (neurofilament light chain, NfL) es un marcador de degeneración de axones mielinizados largos. La NfL se encuentra elevada en el líquido cefalorraquídeo (LCR) en diversas enfermedades neurológicas agudas, como el ictus o los traumatismos craneoencefálicos, y también en las enfermedades neurodegenerativas crónicas como los parkinsonismos atípicos, la demencia fronto-temporal o la esclerosis lateral amiotrófica. Sin embargo, esta proteína no se encuentra elevada en la EP idiopática, tal vez debido a la menor severidad y extensión de la degeneración axonal en esta enfermedad.

Un estudio experimental demuestra que un péptido del complejo del complemento estimula la plasticidad neuronal

Los investigadores del Instituto de Neurociencias y Fisiología de la Sahlgrenska Academy en la Universidad de Gotenburg, liderados por la Dra. Pekna, han demostrado en animales de experimentación que la señalización del péptido C3a-receptor C3a estimula la plasticidad neuronal tras una isquemia.

Se estima que alrededor de un 50% de los supervivientes de un ictus van a permanecer con secuelas discapacitantes severas. Por este motivo, existe la necesidad de hallar un tratamiento que mejore la recuperación funcional de los pacientes a través de la facilitación de la plasticidad cerebral en la fase subaguda y crónica tras el ictus.

La lesión isquémica cerebral induce la puesta en marcha de un proceso de reparación endógeno que incluye la proliferación y diferenciación de células madre neurales, lo que conduce a una recuperación parcial de las neuronas perdidas, y el recableado de las conexiones neuronales restantes. Este último proceso incluye la aparición de brotes de nuevas proyecciones axonales y el establecimiento de nuevos contactos sinápticos con el resultado de un nuevo mapa funcional cortical.

La situación conyugal se relaciona con la mortalidad después de un ictus

Un estudio llevado a cabo por el Departamento de Medicina familiar y Comunitaria y el Instituto de Investigación Clínica de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte, publicado recientemente en JAHA, demuestra que las personas matrimonialmente estables, que nunca se han divorciado ni han enviudado, tienen mayores posibilidades de sobrevivir tras sufrir un ictus.

Está bien establecido que el acceso a unos servicios sanitarios de calidad, el control de factores de riesgo vascular y la instauración de tratamientos médicos y rehabilitadores influyen en la supervivencia y recuperación tras un ictus. Pero también diversos estudios han sugerido que el apoyo social, como la situación marital, pueden tener un impacto significativo en el pronóstico y tratamiento del ictus.

El presente estudio, el primero en Estados Unidos que investiga de forma prospectiva la relación entre la historia marital y la supervivencia tras un ictus, se llevó a cabo estudiando una muestra representativa de 2.351 sujetos de la cohorte Health and Retirement Study que habían sufrido un accidente cerebrovascular.

La muerte súbita de origen neurológico puede aparentar una muerte de causa cardíaca

Un estudio llevado a cabo por el San Francisco Postmortem Systematic Investigation of Sudden Cardiac Death Study demuestra que la muerte súbita de causa neurológica es una causa importante de aparente muerte súbita de origen cardíaco.

La muerte súbita de causa cardíaca se define como la muerte súbita inesperada que ocurre dentro de 1 hora si se trata de eventos presenciados, o dentro de 24 horas desde la última observación del sujeto asintomático en eventos no presenciados. El 90% de estos casos ocurren en el medio extrahospitalario.

Los investigadores recogieron de forma prospectiva durante 25 meses (1 de febrero de 2011 a 1 de marzo de 2013) todos los casos incidentes consecutivos de muerte súbita de causa cardíaca (MSC) extrahospitalaria según los criterios de la WHO. Todos los casos se sometieron a una autopsia completa con un examen detallado cardíaco, cerebral, toxicológico e histológico.

Mecanismos neurales del trastorno de conducta del sueño REM

Durante la fase REM, que ocupa alrededor del 20% del tiempo del sueño, es cuando se producen los sueños. Esta fase se caracteriza por la disminución del tono muscular. Se denomina también fase de sueño paradógico dado que, mientras que el cuerpo se mantiene completamente relajado, tanto el cerebro como los ojos (movimientos oculares rápidos) se mantienen en un alto grado de actividad.

En esta fase del sueño existe un mecanismo que desconecta la actividad mental de la actividad muscular. Este mecanismo se encuentra alterado en las personas que sufren un trastorno de la conducta del sueño REM (TCSR), con lo que la actividad generada en el sueño se traduce en una actividad muscular en forma de patadas, puñetazos, saltos, deambulaciones, etc.

Ejercicio físico y memoria

Cada vez son mayores las evidencias que relacionan el ejercicio físico regular con la función cognitiva.

Un estudio1 llevado a cabo por la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Sydney (Australia) relaciona el aumento de la fuerza muscular con una mejoría significativa de la función cognitiva en pacientes con deterioro cognitivo leve (DCL).

Los autores estudiaron 100 pacientes mayores de 55 años con DCL divididos en dos grupos, uno de ellos siguió un programa de entrenamiento de resistencia progresivo y se comparó con un entrenamiento “placebo”. Asimismo, ambos grupos se subdividieron para seguir un entrenamiento cognitivo o bien un entrenamiento cognitivo “placebo”.

Factores inmunitarios modifican el curso de la enfermedad de Duchenne

Un estudio publicado recientemente por investigadores de la Binghampton University, State University of New York, relaciona la severidad de la enfermedad con un gen que modula el sistema inmunitario.

La distrofia muscular de Duchenne (DMD) es la más común de las distrofias musculares. Todos los pacientes presentan mutaciones del gen de la distrofina conduciendo a la falta de producción de esta proteína. El déficit de distrofina fue descubierto en 1987 por Hoffman como la causa de la DMD.

La expresividad de las enfermedades con herencia mendeliana puede estar influida por factores independientes de la mutación patológica. En la DMD por ejemplo, la edad de pérdida de la deambulación varía entre diferentes individuos cuyas mutaciones, todas ellas, abolen la expresión de la distrofina. Esto sugiere la existencia de variantes en genes modificadores interactuantes.

Epilepsia, violencia y discriminación

Un estudio publicado recientemente en la revista Epilepsia por el grupo del Dr. Dheeraj Rai de la Universidad de Bristol en el Reino Unido, muestra que las personas que sufren epilepsia tienen siete veces más probabilidades que la población general de sufrir algún tipo de discriminación debido a su problema de salud.

La epilepsia afecta a un 1-2% de la población y, aunque en muchos casos esté bien controlada farmacológicamente y se comporte de forma benigna, el estigma del diagnóstico puede seguir afectando negativamente al individuo. De hecho, los pacientes con epilepsia sufren con mayor frecuencia de ansiedad y depresión que la población general o que pacientes afectos de otras enfermedades crónicas.

Nuevos avances en el conocimiento de la patogenia de la ELA

La reciente publicación en “Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America” de dos estudios sobre los mecanismos patogénicos que concurren en la pérdida de motoneuronas que ocurre en la esclerosis lateral amiotrófica, abren la posibilidad al desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas.

La mayoría de casos de ELA son esporádicos, pero en un 10% de casos se puede demostrar un patrón hereditario dominante. De estos casos familiares, aproximadamente el 20% se han atribuido a mutaciones en el gen que codifica la superoxido dismutasa (SOD1), lo que conduce a la acumulación de SOD1 errónea causando la muerte de las motoneuronas. Es conocido que la sobreexpresión de la mutante humana de la SOD1 en modelos de ELA familiar en el ratón conduce de forma invariable a la muerte de las motoneuronas.