El diagnóstico diferencial entre la enfermedad de Parkinson (EP) idiopática y los parkinsonismos atípicos como la atrofia multisistémica (AMS), la parálisis supranuclear progresiva (PSP) o la degeneración corticobasal (DCB) puede ser difícil, en especial, en los estadios iniciales de la enfermedad.

La cadena de neurofilamentos ligera (neurofilament light chain, NfL) es un marcador de degeneración de axones mielinizados largos. La NfL se encuentra elevada en el líquido cefalorraquídeo (LCR) en diversas enfermedades neurológicas agudas, como el ictus o los traumatismos craneoencefálicos, y también en las enfermedades neurodegenerativas crónicas como los parkinsonismos atípicos, la demencia fronto-temporal o la esclerosis lateral amiotrófica. Sin embargo, esta proteína no se encuentra elevada en la EP idiopática, tal vez debido a la menor severidad y extensión de la degeneración axonal en esta enfermedad.

El grupo liderado por Hansson, de la Universidad de Lund en Suecia, junto con otros grupos de investigación, han demostrado que la concentración de NfL en el LCR está aumentada en los parkinsonismos atípicos, pero no en la EP idiopática, por lo que esta proteína puede servir para discriminar entre ambas entidades con una alto grado de fiabilidad diagnóstica.

El grupo de Lund ha desarrollado un nuevo método ultrasensible para detectar la Nfl, que proporciona una mejor correlación entre los valores determinados en el LCR y los valores obtenidos en el plasma, en comparación con otros métodos anteriores.

Para validar este método analítico estudiaron tres cohortes diferentes, una de Lund y otra de Londres, formada por pacientes con EP, PSP, AMS, DCB, y controles sanos, y una tercera cohorte de pacientes con enfermedad en estadios precoces.

Los autores del estudio hallaron una fuerte correlación entre las concentraciones de NfL sanguíneas y en el LCR. Los niveles plasmáticos de NfL se encontraron aumentados en pacientes con parkinsonismos atípicos en comparación con los pacientes con EP y con los controles sanos. Aunque esta determinación analítica puede discriminar entre la EP y los parkinsonismos atípicos, no es capaz de determinar si se trata de PSP, AMS o DCB.

Además, los resultados fueron similares en las tres cohortes estudiadas, incluyendo aquellos pacientes en las fases más precoces de la enfermedad. Para un paciente en concreto y para sus cuidadores es muy importante disponer de un diagnóstico correcto lo más pronto posible de cara a establecer un tratamiento adecuado y definir un pronóstico.

Una limitación de este estudio es que las concentraciones absolutas de NfL fueron diferentes en las distintas cohortes estudiadas. Los autores atribuyen este hecho a diferencias en los procesos analíticos o al material analizado (sangre o plasma), por lo que será necesario establecer unos procedimientos analíticos más estandarizados y unos valores de normalidad más precisos antes de implementar la determinación sanguínea de la Nfl en la práctica clínica.

Solventados estos problemas, poder disponer de un biomarcador de degeneración axonal fácilmente accesible puede mejorar el proceso diagnóstico de pacientes con síntomas parkinsonianos, tanto en clínicas especializadas como en la atención primaria, concluyen los autores.

 

Hansson O, et al. Blood-based NfL. A biomarker for differential diagnosis of parkinsonian disorder. Neurology 2017; 88: 1-8.