El contaje de la frecuencia de crisis es la base del manejo de la epilepsia en la práctica clínica diaria. Habitualmente los médicos se basan en el recuento de crisis para modificar tratamientos así como para evaluar su eficacia en ensayos clínicos. La práctica habitual es el registro mediante diarios escritos a mano.

A pesar del importante desarrollo de la tecnología médica, no existe ningún sistema fiable para contar crisis durante periodos prolongados de tiempo. Para periodos de varios días el “gold standard” sigue siendo la monitorización vídeo-EEG intensiva, pero esta técnica requiere el ingreso en una unidad especializada. El uso de teléfonos móviles y dispositivos externos puede dar lugar a diarios más precisos ya que pueden utilizarse para validar la una alarma de forma manual o para detectar crisis de forma automática.

Existen diversos parámetros que se pueden medir para detectar crisis fuera del hospital: los movimientos, el sonido, el ritmo cardiaco, la conductancia de la piel y la actividad muscular. A pesar de que la tecnología es prometedora, la detección de crisis en ausencia del electroencefalograma sigue siendo un reto y un problema no resuelto ya que las crisis son muy variables en cada pacientes e incluso en un mismo paciente.

Los dispositivos actuales pueden ser útiles para detectar crisis generalizadas tonico-clónicas pero la mayoría de los pacientes no presentan este tipo de crisis como tipo predominante. La detección de otros tipos de crisis con actividad motora poco prominente no se ha demostrado de manera convincente. Es necesario validar falsos positivos y falsos negativos en diferentes tipos de crisis para mejorar este tipo de tecnología ya que los dispositivos actuales registran un número inaceptable de falsos positivos y no detectan eventos con escasa sintomatología.

Las investigaciones de los últimos 10 años sugieren que será necesario personalizar los protocolos y algoritmos de detección de crisis para adaptarlos a cada paciente o tipo de pacientes, que no habrá un dispositivo único útil para todos y que el dispositivo será sólo el instrumento siendo necesario contar con alguien que “lo toque”.