La epilepsia es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en mujeres a lo largo de la vida. Tanto la epilepsia, como los fármacos antiepilépticos (FAEs) pueden afectar a la mujer en aspectos tan importantes de su vida como son el embarazo, el parto y por supuesto la lactancia.

La lactancia materna es una función biológica esencial de todos los mamíferos y la mejor alimentación que puede recibir un lactante. Sin embargo, la falta de formación y corta evidencia disponible sobre la seguridad de los FAEs hace que muchas madres reciban consejos contradictorios sobre la lactancia materna.

La restricción de una inclinación natural como la que tiene una madre para amamantar a su hijo, debe estar justificada y sustentada por una evidencia científica suficiente que demuestre que el riesgo potencial supera las ventajas.

En la actualidad no existe ninguna controversia sobre los efectos positivos de la lactancia materna tanto para los niños como sus madres. Se asocia con un riesgo reducido de infecciones graves del tracto respiratorio inferior, dermatitis atópica, asma, otitis media aguda, gastroenteritis inespecíficas, obesidad, diabetes mellitus tipo 1 y 2, leucemia infantil, síndrome de muerte súbita del lactante y enterocolitis necrosante. En el caso de las madres se ha asociado con un riesgo reducido de diabetes mellitus tipo 2, cáncer de mama, ovarios y depresión posparto.

Además, es un aspecto importante de la relación psicológica madre-hijo y promueve la seguridad del apego.

Por último, debemos hacer referencia a un tema de vital importancia como es el pronóstico neurocognitivo de los lactantes alimentados con lactancia materna exclusiva respecto de los que han tomado fórmula artificial. Estudios recientes demuestran que la lactancia materna durante el tratamiento con antiepilépticos, no sólo no tiene efectos adversos de sobre los resultados cognitivos a los 6 años en test estandarizados, sino que en algunas áreas son superiores.

Por tanto y siguiendo las recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría, la Sociedad Americana de Epilepsia y la Sociedad Española de Neurología entre otras, se debe recomendar a lactancia materna frente a la artificial a todas las mujeres que sufre epilepsia y toman FAEs.

Sin embargo, existen datos limitados de seguridad para cada FAE durante la lactancia materna. La mayoría de las recomendaciones se basan en estudios que han medido la penetración del FAE en la leche materna o los niveles de FAE en el lactante, las características farmacocinéticas del fármaco o en recomendaciones de expertos.

Las concentraciones de antiepiléptico en la sangre de los lactantes estudiados está muy por debajo del nivel en el que se podría esperar un efecto farmacológico, incluso con antiepilépticos que tienen una alta penetración en la leche materna. Además, la mayoría de los datos publicados sobre los efectos secundarios en recién nacidos amamantados son casos aislados y es difícil establecer una relación causal entre los síntomas y la exposición del niño al fármaco.

Un estudio reciente (Cabo-López I), ha revisado la evidencia científica disponible hasta la fecha sobre la seguridad de los distintos FAEs, pudiendo establecer la siguiente clasificación:

  1. Riesgo muy bajo: Valproico, Fenitoína, Carbamazepina, Gabapentina, Levetiracetam, Oxcarbazepina, Vigabatrina y Topiramato.
  2. Riesgo probablemente bajo: Fenobarbital, Lamotrigina, Pregabalina, Primidona, Tiagabina, Eslicarbazepina, Brivaracetam, Perampanel, Lacosamida, Clonazepam, Clobazam y Zonisamida.
  3. Riesgo posiblemente alto: Etosuximida y Felbamato.

Si tenemos en cuenta que todo lo explicado anteriormente y que en cualquier caso, la exposición a cualquier antiepiléptico durante la lactancia es invariablemente menor que durante el embarazo, podríamos concluir que como norma general debemos promover la lactancia materna entre las madres que sufren epilepsia y están en tratamiento farmacológico. En la mayoría de los casos, los beneficios superan cualquier daño causado por una exposición moderada a los antiepilépticos a través de la leche materna.

Sin embargo debemos dar una información equilibrada sobre la relación riesgo/beneficio, y tratar el tema con mesura sin presionar con una promoción demasiado agresiva a un grupo particularmente vulnerable, y con altas tasas de abandono de lactancia.

Por tanto, el apoyo personal y el asesoramiento de familiares y diversos profesionales relacionados con la salud, son esenciales para que una madre pueda enfrentar los desafíos emocionales y prácticos de la lactancia materna.

 

Bibliografía

  • Cabo-López I, Canneti B, Puy-Núñez A. Epilepsia y lactancia materna: del mito a la realidad. Rev Neurol 2019; 69: 68-76.
  • Meador KJ, et al. Breastfeeding in Children of Women Taking Antiepileptic Drugs Cognitive Outcomes at Age 6 Years. JAMA Pediatr. 2014;168(8):729-736.
  • Meador KJ, Baker GA, Browning N, et al; NEAD Study Group. Fetal antiepileptic drug exposure and cognitive outcomes at age 6 years (NEAD study): a prospective observational study. Lancet Neurol. 2013;12(3):244-252.
  • Veiby G, et al. Epilepsy and recommendations for breastfeeding. Seizure 28 (2015) 57-65.