Cada vez son mayores las evidencias que relacionan el ejercicio físico regular con la función cognitiva.

Un estudio1 llevado a cabo por la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Sydney (Australia) relaciona el aumento de la fuerza muscular con una mejoría significativa de la función cognitiva en pacientes con deterioro cognitivo leve (DCL).

Los autores estudiaron 100 pacientes mayores de 55 años con DCL divididos en dos grupos, uno de ellos siguió un programa de entrenamiento de resistencia progresivo y se comparó con un entrenamiento “placebo”. Asimismo, ambos grupos se subdividieron para seguir un entrenamiento cognitivo o bien un entrenamiento cognitivo “placebo”.

A los 6 meses se pudo comprobar que existía una relación entre el aumento de la fuerza muscular y la mejoría en las capacidades cognitivas (medidas mediante el test ADAS-cog). Asimismo, se puso de manifiesto que el entrenamiento cognitivo (y los tratamientos “placebo”) no mejoraba el rendimiento cognitivo.

Los autores concluyen que los adultos con DCL, con alto riesgo de sufrir un deterioro cognitivo progresivo junto con fragilidad física y discapacidad, pueden beneficiarse de un ejercicio anabólico.

Al respecto, el primer firmante del estudio, el Dr. Mavros declaró que “cuanto más ejercicio de resistencia hagan las personas, como ejercicios con pesas, mayor probabilidad tendrán de una vejez saludable. La clave sin embargo, es asegurar que el ejercicio se realiza regularmente, al menos dos veces por semana, y con alta intensidad para conseguir maximizar la ganancia de fuerza, que repercutirá en un beneficio máximo para el cerebro”.

Asimismo, otro estudio2 relaciona el ejercicio con la mejora de la función cognitiva en pacientes adultos con deterioro cognitivo leve, secundario a enfermedad vascular cerebral isquémica subcortical (segunda causa de demencia después de la enfermedad de Alzheimer). En este estudio, 70 pacientes con una edad media de 74 años fueron aleatorizados con el objetivo de comparar el beneficio en la función cognitiva (ADAS-cog) y en el funcionamiento diario de un programa progresivo de entrenamiento aeróbico tres veces por semana durante 6 meses.

En esta población de pacientes con alto riesgo de demencia y deterioro funcional, los resultados sugieren que el ejercicio aeróbico puede ser beneficioso para la función cognitiva además de reducir el riesgo cardiovascular (evidencia Clase II)

La investigadora principal, la Dra. Liu-Ambrose declaró al respecto que “aunque los beneficios son modestos, son similares a los hallados en estudios previos con fármacos para tratar el deterioro cognitivo vascular”

Estos estudios confirman los hallazgos de estudios anteriores en una población más reducida de pacientes con DCL, como el de Baker et al3. En este caso concreto, los efectos beneficiosos del ejercicio aeróbico sobre la función cognitiva fueron más pronunciados en el ámbito de la función ejecutiva mujeres, un efecto que se asoció a un incremento en la sensibilidad a la insulina y a una reducción en los niveles de cortisol circulantes.

Asimismo, se ha relacionado el ejercicio físico con cambios estructurales a nivel cerebral, tanto en pacientes con DCI en los que se demuestra una conservación, e incluso un aumento, del grosor cortical en el cíngulo posterior4, como en adultos sin demencia, en los que tras 1 año de entrenamiento, el volumen del hipocampo se incrementa en un 2% y se revierte el deterioro asociado con la edad (alrededor de un 1-2% anual de pérdida).5

 

(1) Mavros Y, et al. Mediation of Cognitive Function Improvements by Strength Gains After Resistance Training in Older Adults with Mild Cognitive Impairment: Outcomes of the Study of Mental and Resistance Training. J Am Geriatr Soc 2016. DOI: 10.1111/jgs.14542.

(2) Liu-Ambrose T, et al. Aerobic exercise and vascular cognitive impairment. A randomized controlled trial. Neurology 2016; 87: 1-9.

(3) Baker LD, et al. Effects of Aerobic Exercise on Mild Cognitive Impairment. A Controlled Trial. Arch Neurol 2010; 67: 71-79.

(4) Suo C, et al. Therapeutically relevant structural and functional mechanisms triggered by physical and cognitive exercise. Molecular Psychiatry 2016; 21: 1633-1642.

(5) Erickson KI, et al. Exercise training increases size of hippocampus and improves memory. PNAS 2011; 108: 3017-3022.

Dr. Antoni Hernández Vidal
Médico especialista en Neurología. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, posee la diplomatura de Neuropsicología por la Universidad Autónoma de Barcelona.

También ha realizado una formación específica en técnicas de Electromiografía y Electroencefalografía. Actualmente adscrito al Servicio de Neurología del Hospital General de Catalunya e Investigador de la Unitat d´Investigació Clínica ubicada en este Hospital, con responsabilidad en el desarrollo de diversos ensayos clínicos, en particular en enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson. Es el responsable asimismo de la Sección de Electromiografía de la Clínica Corachan, Neurólogo Consultor y Facultativo Asociado del Servicio de Neurofisiología de los Drs. Samsó y Vila Badó SL de esta Clínica.

Ha publicado 8 artículos en revistas de la especialidad (incluidas las revistas Stroke y New England Journal of Medicine), también ha publicado capítulos referentes a temas de la especialidad en tres libros de texto, ha presentado 22 comunicaciones científicas y posters en diferentes congresos de Neurología y ha participado como ponente en un congreso de Oto-Neuro-Oftalmología y como profesor en 5 cursos de postgrado.