Es bien conocido que el ictus incrementa el riesgo de demencia. Sin embargo, es menos conocida la relación entre la enfermedad cerebrovascular de pequeño (arterioloesclerosis) y gran vaso (aterosclerosis), sin ictus, con la demencia. La información disponible sugiere que existe una relación entre la enfermedad de gran vaso con la demencia y, en particular con el Alzheimer y los estudios disponibles no se basan en exámenes anatomopatológicos.

Un estudio publicado recientemente en The Lancet Neurology concluye que la aterosclerosis y arterioloesclerosis se asocian con la demencia tipo Alzheimer y con puntuaciones bajas en la mayoría de dominios cognitivos. Por tanto, la enfermedad vascular de pequeño y gran vaso puede ser un factor de riesgo subestimado de Alzheimer.

El estudio, liderado por Zoe Arvanitakis  del Rush Alzheimer´s Disease Center de Chicago, analizó los datos médicos y patológicos de 1.143 individuos ancianos (edad media de 88,8 años) que donaron sus cerebros tras su fallecimiento. De éstos, 478 (un 42%) tenían enfermedad de Alzheimer. El estudio anatomopatológico demostró que 445 individuos (el 39%) tenían una moderada/severa aterosclerosis y que 401 sufrían una moderada/severa arterioloesclerosis.

El estudio pudo relacionar la severidad de la patología vascular con un aumento del riesgo de sufrir Alzheimer. La aterosclerosis del polígono de Willis se correspondió con un aumento del riesgo de Alzheimer de un 30% por cada nivel de severidad, y la arterioloesclerosis se asoció de forma independiente con un aumento del riesgo de Alzheimer de un 20% por cada nivel de severidad de la enfermedad vascular.

Asimismo, tanto la aterosclerosis como la arterioloesclerosis se asociaron con una disminución del rendimiento cognitivo global incluyendo memoria episódica, memoria semántica, memoria de trabajo, velocidad de percepción y habilidades visuoespaciales, en individuos sin enfermedad de Alzheimer.

En una entrevista, la Dra. Arvanitakis declaró que tanto la enfermedad de gran vaso como la de pequeño vaso afectan, de forma independiente una de otra, las capacidades cognitivas y también independientemente de las causas más comunes de demencia como la enfermedad de Alzheimer y el ictus. Asimismo, declaró que los resultados del estudio sugieren que la enfermedad vascular juega un papel en la demencia. “Hemos hallado que las enfermedades vasculares son muy frecuentes a nivel cerebral y que se asocian con una demencia que durante la vida del individuo se atribuye típicamente a la enfermedad de Alzheimer.

La cuestión que surge es si la prevención de la enfermedad cerebrovascular también puede prevenir el Alzheimer. Un editorial que acompaña la publicación del artículo pone de manifiesto que diversos estudios que han demostrado que medidas preventivas como una dieta determinada o el ejercicio regular pueden proteger frente al Alzheimer, tal vez están actuando en la prevención de enfermedades distintas del Alzheimer como la enfermedad cerebrovascular.

En este sentido, Arvanitakis opina que tal vez estas medidas preventivas actúan previniendo el Alzheimer directamente y posiblemente también a través de otras vías. Esperamos distinguir mejor cómo la expresión clínica de la enfermedad vascular en el cerebro difiere de la expresión clínica de la enfermedad del Alzheimer con el objetivo de disponer de tratamientos para la demencia más precoces y mejor orientados, concluye.

Alrededor de 47 millones de personas sufren demencia en el mundo, según la federación internacional de asociaciones de Alzheimer (Alzeimer´s Disease International). La previsión es que el 2050 esta cifra se eleve a 132 millones. Por tanto, encontrar formas de prevenir o tratar la enfermedad es un objetivo primordial, afirma Arvanitakis.

 

Bibliografía

Arvanitakis Z, Capuano AW, Leurgans SE, Bennett DA, Schneider JA. Relation of cerebral vessel disease to Alzheimer´s disease dementia and cognitive function in elderly people: a cross-sectional study. Lancet Neurol 2016; 15: 934-43.

Dr. Antoni Hernández Vidal
Médico especialista en Neurología. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, posee la diplomatura de Neuropsicología por la Universidad Autónoma de Barcelona.

También ha realizado una formación específica en técnicas de Electromiografía y Electroencefalografía. Actualmente adscrito al Servicio de Neurología del Hospital General de Catalunya e Investigador de la Unitat d´Investigació Clínica ubicada en este Hospital, con responsabilidad en el desarrollo de diversos ensayos clínicos, en particular en enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson. Es el responsable asimismo de la Sección de Electromiografía de la Clínica Corachan, Neurólogo Consultor y Facultativo Asociado del Servicio de Neurofisiología de los Drs. Samsó y Vila Badó SL de esta Clínica.

Ha publicado 8 artículos en revistas de la especialidad (incluidas las revistas Stroke y New England Journal of Medicine), también ha publicado capítulos referentes a temas de la especialidad en tres libros de texto, ha presentado 22 comunicaciones científicas y posters en diferentes congresos de Neurología y ha participado como ponente en un congreso de Oto-Neuro-Oftalmología y como profesor en 5 cursos de postgrado.