Los investigadores del Instituto de Neurociencias y Fisiología de la Sahlgrenska Academy en la Universidad de Gotenburg, liderados por la Dra. Pekna, han demostrado en animales de experimentación que la señalización del péptido C3a-receptor C3a estimula la plasticidad neuronal tras una isquemia.

Se estima que alrededor de un 50% de los supervivientes de un ictus van a permanecer con secuelas discapacitantes severas. Por este motivo, existe la necesidad de hallar un tratamiento que mejore la recuperación funcional de los pacientes a través de la facilitación de la plasticidad cerebral en la fase subaguda y crónica tras el ictus.

La lesión isquémica cerebral induce la puesta en marcha de un proceso de reparación endógeno que incluye la proliferación y diferenciación de células madre neurales, lo que conduce a una recuperación parcial de las neuronas perdidas, y el recableado de las conexiones neuronales restantes. Este último proceso incluye la aparición de brotes de nuevas proyecciones axonales y el establecimiento de nuevos contactos sinápticos con el resultado de un nuevo mapa funcional cortical.

El sistema del complemento forma parte de la inmunidad innata y es la primera línea de defensa frente a las infecciones. En un estudio anterior, este mismo grupo de investigadores demostró que la señalización del receptor C3a (C3aR) estimulaba la neurogénesis en la rata adulta y que el péptido C3a regula la migración y diferenciación in vitro de las células progenitoras neurales.

En el presente estudio se estudió el papel del péptido C3a y de la señalización del C3aR en la plasticidad neuronal inducida tras un infarto cerebral. Hallaron que la sobreexpresión del C3a en los astrocitos reactivos incrementaba, mientras que el déficit de C3aR disminuía la expresión de GAP43 (growth associated protein 43), un marcador de plasticidad glial, axonal y sináptica tras un ictus, sin afectar al tamaño del infarto.

En un estudio previo los investigadores habían observado que los ratones con deficiencia de C3 tenían un volumen de infarto mayor a los días 7 y 21 tras la oclusión permanente de la arteria cerebral media.

En el presente estudio, realizado en 28 ratones de los cuales la mitad recibieron el péptido C3a y la otra mitad placebo, observaron que el tratamiento con C3a intranasal iniciado 7 días después del infarto regulaba hacia arriba la expresión de los marcadores de plasticidad neuronal y se asociaba con una recuperación funcional del ratón más rápida y sostenida.

El efecto positivo en la recuperación funcional del C3a intranasal se mantuvo incluso tras la suspensión del tratamiento. Por otra parte, es importante destacar, dadas sus propiedades anafilactogénicas, que no se observaron efectos adversos ni alteraciones sistémicas incluso tras la administración repetida del C3a intranasal.

Los autores concluyen que la señalización C3a-C3aR estimula la sinaptogénesis y la plasticidad axonal tras la isquemia cerebral, y que la administración de C3a intranasal en la fase postaguda tras un ictus isquémico mejora la recuperación funcional.

En una entrevista, la Dra. Stokowska, primera firmante del estudio, aclara que aunque los ratones tienen una gran capacidad de recuperación tras una isquemia cerebral, incluso sin tratamiento, la administración de C3a les proporcionó una recuperación mayor y más rápida, permaneciendo mejor incluso tras 4 semanas después de finalizar el tratamiento.

Por su parte, la Dra. Pekna puntualiza que, en principio, todos los pacientes que han sufrido un infarto cerebral podrían recibir el tratamiento, dado que no existe la ventana terapéutica que limita su aplicación a las primeras horas tras el ictus, como ocurre en los tratamientos de fibrinolisis o trombectomía. La investigadora cree que la combinación de este tratamiento con un tratamiento rehabilitador adecuado podría ayudar a los pacientes a mejorar más rápidamente. Asimismo, cabría la posibilidad de tratar otras patologías como los daños cerebrales postraumáticos.

Estos hallazgos abren nuevos caminos a la investigación traslacional dirigida a promover la plasticidad neuronal y la recuperación tras una lesión cerebral.

Stokowska A, Atkind AL, Morán J, Pekny T, Bulmer L, Pascoe MC, Barnum SR, Wetsel RA, Nilsson JA, Dragunow M, Pekna M. Complement peptide C3a stimulates neuronal platicity after experimental brain ischaemia. BRAIN. 2016 December 21. doi:10.1093/brain/aww314.

Dr. Antoni Hernández Vidal
Médico especialista en Neurología. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Barcelona, posee la diplomatura de Neuropsicología por la Universidad Autónoma de Barcelona.

También ha realizado una formación específica en técnicas de Electromiografía y Electroencefalografía. Actualmente adscrito al Servicio de Neurología del Hospital General de Catalunya e Investigador de la Unitat d´Investigació Clínica ubicada en este Hospital, con responsabilidad en el desarrollo de diversos ensayos clínicos, en particular en enfermedad de Alzheimer y enfermedad de Parkinson. Es el responsable asimismo de la Sección de Electromiografía de la Clínica Corachan, Neurólogo Consultor y Facultativo Asociado del Servicio de Neurofisiología de los Drs. Samsó y Vila Badó SL de esta Clínica.

Ha publicado 8 artículos en revistas de la especialidad (incluidas las revistas Stroke y New England Journal of Medicine), también ha publicado capítulos referentes a temas de la especialidad en tres libros de texto, ha presentado 22 comunicaciones científicas y posters en diferentes congresos de Neurología y ha participado como ponente en un congreso de Oto-Neuro-Oftalmología y como profesor en 5 cursos de postgrado.