Es un hecho bien conocido que la ansiedad y el estrés incrementan la frecuencia y la severidad de los ataques epilépticos tanto en pacientes epilépticos como en animales de experimentación.

Las emociones negativas afectan la actividad neuronal de diversas regiones cerebrales que incluyen estructuras del sistema límbico como la amígdala, el hipocampo y el córtex piriforme, regiones donde se asienta también actividad epileptiforme. Numerosos neurotransmisores y hormonas se liberan por la ansiedad y el estrés y podrían tener un papel en la epileptogénesis relacionada con el estrés. Entre estas substancias se encuentra la hormona polipeptídica Factor de Liberación de Corticotropina (CRF).

En un estudio publicado en Science Signaling, el Dr. Narla y colaboradores, de la Universidad de Western Ontario en Canadá, muestran cómo la epilepsia altera el modo cómo el cerebro reacciona al estrés y favorece el desarrollo de crisis.

Los investigadores analizaron la actividad de la CRF en el córtex piriforme de ratas, con o sin epilepsia, tras la estimulación del tracto olfatorio lateral. En las ratas no epilépticas, la CRF reduce la actividad en el córtex piriforme, mientras que en las ratas epilépticas, la CRF actúa de forma opuesta, aumentando la desinhibición neuronal.

Por tanto, en un modelo animal de epilepsia del lóbulo temporal, los investigadores demuestran que el neurotransmisor CRF, relacionado con el estrés, actúa como excitador y potencialmente epileptogénico, cambiando la polaridad del córtex piriforme de inhibidor a excitador.

Este hecho ocurre porque en los animales sin lesiones cerebrales epileptógenas la CRF activa su receptor, una proteína G (guanosina trifosfato) determinada, mientras que en animales con lesiones cerebrales epileptógenas existe un cambio en la señal que se asocia con una disminución de la abundancia de la proteína reguladora de la proteína G tipo 2 (RGS2) con el consiguiente cambio en la comunicación entre las neuronas del córtex piriforme.

El resumen, los investigadores proponen un mecanismo por el cual diferentes estresores pueden exacerbar la aparición de crisis epilépticas. Las alteraciones estructurales subyacentes al cerebro epiléptico modificarían la función de los neurotransmisores relacionados con el estrés incrementando la excitabilidad de la región cerebral responsable de la epileptogénesis.

Los investigadores creen que sus hallazgos sugieren que podría ser posible prevenir las crisis comiciales inducidas por el estrés en pacientes epilépticos mediante el bloqueo de la CRF.

Por otra parte, en otras lesiones cerebrales como ictus o traumatismos cerebrales también se producen alteraciones similares en la señal originada tras la activación del receptor de la proteína G.  Asimismo, estos hallazgos pueden tener implicaciones en enfermedades psiquiátricas como la depresión, los ataques de pánico, o la esquizofrenia, en las cuales están implicados procesos neuroquímicos mediados por el RGS2.

 

Bibliografía

Narla Ch, Scidmore T, Jeong J, Everest M, Chidiac P, Poulter MO. A switch in G protein coupling for type 1 corticotropin-releasing factor receptors promotes excitability in epileptic brains. Sci Signal. 9, ra60 (2016).